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martes, 8 de diciembre de 2015

Bibliotecas virtuales subterráneas

En el mural se lee: «Escaneá el código QR con tu celular, descargá el libro que quieras leer y disfrutalo cuando quieras».

Así queda sintetizada la opción que propone el gobierno porteño a todo aquel que transite por alguna de las estaciones de subte donde se han instalado bibliotecas virtuales. Una apuesta novedosa para incentivar la lectura.

Buenos Aires Digital

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) viene “padeciendo” un cambio significativo en toda su infraestructura debido a la aplicación de las nuevas tecnologías en todos los ámbitos de la Ciudad.

Es así que, de pronto, nos encontramos con redes wifi gratis (BA WiFi), mapas interactivos, inscripciones en línea a las escuelas públicas, aplicaciones para celulares, portátiles para los alumnos de educación primaria (Plan S@rmiento), aulas virtuales para cursar educación secundaria a distancia (Terminá la Secundaria)… y la lista se hace, de pronto, interminable. Como toda innovación, requirió (y requiere) períodos de ajuste.

En el evento Buenos Aires Digital, organizado por el Ministerio de Modernización en agosto de 2014, se realizó una muestra de todas esas pequeñas grandes cosas: de lo implementado hasta ese entonces, como así también de los futuros proyectos.

Por aquella época, a través de la plataforma Integrar del Ministerio de Educación (MEGC), ya existía la biblioteca digital.

Integrar figura en la obra de Barcia y colaboradoras solo dentro de la categoría «Portales educativos» (donde se aclara que «ofrece enlaces para la descarga de libros clásicos en textos completos»). Lo cito por si alguien se fija en la categoría «Bibliotecas» y no lo encuentra. También vale buscarlo por la etiqueta o tema «Libros digitales». Es, pues, un sitio electrónico confiable.

Las bibliotecas virtuales

Llegamos al 2015 y a los genios del Ministerio de Modernización se les ocurrió la fórmula mágica, aprovechando los recursos existentes: wifi de línea D de subtes + biblioteca de Integrar = cartelito con códigos QR en andén de subte.

Y como todos los eventuales pasajeros andan con su telefonito inteligente de aquí para allá, el proyecto tenía futuro. Y así se hizo a partir de agosto, tal cual lo evidencian las siguientes publicaciones:

Requisitos y funcionamiento

Para que todo ande de maravillas, necesitaremos tener instalados dos lectores en nuestro dispositivo: uno, para los códigos QR; otro, para los epub y pdf. El navegador web ya viene instalado de fábrica.

Cada libro posee un código QR. Leyendo dicho código con la aplicación que hayamos instalado en nuestro celular (por ejemplo: NeoReader),  se abre el navegador web por omisión y lleva a la página de reseña de la obra seleccionada, donde también está la opción de descarga. Luego de haber pulsado en el ícono correspondiente, en un par de segundos tendremos el libro listo para leer.

Si nos quedamos con las ganas o no nos gusta ninguna de las propuestas, tenemos la opción de escanear otro código: el del catálogo.

Allí podremos navegar o buscar algún libro en particular. Siempre el ícono de descarga acompaña a la reseña del libro: el usuario no puede alegar que no sabía lo que iba a bajar.

También hay un enlace que conduce a la página de ideas innovadoras, en materia de aplicación de códigos QR, en distintos ámbitos del GCBA: BA Código. Completito el "cartel".

Réplica portable

A continuación les presento un facsímil en pdf de la biblioteca virtual de la estación Catedral de la línea D.

La intención es que sirva como simulador de biblioteca virtual (en especial, para todos aquellos que no pueden acceder a ella). A su vez, que lo puedan subir a sus dispositivos y llevarlo consigo ¡y utilizarlo en la misma aplicación donde leen los libros que descargan!

Como me fue imposible abarcar la obra (original) en una sola toma, tuve que hacer una composición fotográfica (con mi "histórico" N8). Luego procedí a retocar los códigos y a agregar hipervínculos. Tiene, pues, una doble interacción: por lectura del código QR y por toque o clic en el enlace que está en el código.

Les propongo que lo descarguen y lo prueben. Sirve para cualquier dispositivo. Si desean leer los códigos QR (están todos probados: funcionan), pueden ampliar hasta donde necesiten (¿200 %?); si desean utilizar los enlaces "comunes", simplemente tocan o hacen clic en el código QR.


Es una forma de darle vida a contenidos (los libros de la biblioteca del MEGC, en este caso) que yacían adormecidos. Una simple imagen con enlaces lo hizo posible. Y lo mismo podríamos hacer con los libros electrónicos que tengamos, con el material digital que generemos: crear una interfaz amena que nos facilite el acceso a los contenidos. ¡Hasta en Educación Inicial podría aplicarse!

La magia del código QR hace la diferencia: ¿quién puede resistirse a apuntar con el dispositivo hacia uno de ellos? Es lograr descifrar un mensaje secreto. Es una tentación. Y por más que tenga esta réplica en mi tableta, seguiré usando y abusando de estas "bibliotecas subterráneas" siempre que encuentre una.

¡A disfrutar, pues, de los contenidos!

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