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viernes, 18 de diciembre de 2015

Homologación de materias a destiempo

El 6 de agosto de 2011 me recibí de Analista de Sistemas en Universitas. Sin perder tiempo, a la semana siguiente me estaba inscribiendo para el ciclo de licenciatura en Informática Educativa en la UNLa; sin tener siquiera constancia del título de Analista en trámite (la entregaría el Día de la Primavera; y el analítico, un par de meses después), presenté mi otro título: el del profesorado de Folklore. Era eso o perdía el cuatrimestre.

Bueno... Igual "perdí" un cuatrimestre. Me enteré ¡luego de más de tres años!

La resolución me cayó como un balde de agua fría: «Tenés que hacer las dos nivelaciones: la pedagógica [mi título del profesorado era inferior a cuatro años] y la tecnológica [no había presentado comprobante alguno del título de Analista]».

Realicé entonces la nivelación pedagógica y, en el primer cuatrimestre del 2012, la tecnológica. Fueron pasando los años; fui rindiendo todas las demás materias y, al adeudar solo la tesina, solicité un analítico con verificación en actas. El martes 15 de diciembre de 2015 lo fui a buscar...

Contrasté los datos allí vertidos con los de mi libreta y noté que, aparte de algunas fechas de exámenes que no coincidían (materias que había rendido adeudando cuotas y que fueron ingresadas en actas una vez que se hubo regularizado el pago); ¡brillaban por su ausencia las materias de la nivelación tecnológica!

Interrogué a mis compañeros, los que hube encontrado... Ninguno pudo darme una respuesta fidedigna.

Harta por la incertidumbre, cacé el teléfono y llamé a Carlitos.

Fue en ese momento que escuché LA frase que se lleva, todavía, todos los laureles: «Seguramente debieron ser homologadas por los certificados que presentaste». La dubitación proveniente del tiempo verbal me causó azoramiento. Repregunté de otra manera: «A ver: cursé las materias, ¡las rendí!... ¡¿y no me avisaron [que estaba exceptuada de cursarlas]?!».

Y recibí otra respuesta, digna de hacerle un cuadrito: «Estaba muy avanzado el cuatrimestre cuando salió la resolución, y consideramos que era mejor no decirte nada».

Allí empezó Carlitos con toda una sarta de zalamerías que bien recibidas fueron por mí: «Todos te recuerdan con cariño, preguntan por vos...».

Entré como un caballo: «Fue mi mejor cuatrimestre. Aprendí un montón; siempre se aprenden cosas nuevas. Me saqué buenas notas. Lástima que no figuren: me levantarían el promedio».

Un dulce, Carlitos. Me vienen flashes a la memoria... «Me parece que las de nivelación no entran en el analítico», me había dicho tiempo atrás, ante mi pregunta relativa al tema.

Analizando la situación ahora, a la distancia, ¿fue pedagógicamente correcta?: hizo que prosiguiera normalmente con el cuatrimestre, incluyendo parciales y finales... Total, conforme mi titulación previa, tenía que aprobarlas de taquito.

Y así fue que terminé, efectivamente, aprobando tres materias fantasma: Mates, Lógica y Programación. Quedan las fotos con las docentes y las constancias respectivas en la libreta universitaria.


Muchas veces lo administrativo (avisar) entra en colisión con lo pedagógico (dejar que todo fluya). Carlitos tomó una decisión acertada (o eso quiero creer). Me quedo con las felicitaciones de esas docentes y con la gamificación que, sin saberlo, le otorgué a mis aprendizajes.

Moraleja: pidan analíticos parciales a medida que vayan "avanzando" en sus estudios. Se evitarán sorpresitas como la que me tocó vivir.